domingo, 5 de febrero de 2012

Si hay Deseo hay Milagro

Un forastero llegó un día a un pueblo. Nadie quiso recibir al desconocido hasta que una mujer le ofreció algo para comer y un vaso de leche. Pasaron los años y esa mujer se enfermó del corazón. En un hospital la operaron y salió todo bien. La mujer no tenía dinero ni una obra social que se hiciera cargo del costo de la operación. Pero al recibir la factura, leyó: “La operación fue exitosa, felicitaciones. El costo ya fue pagado, hace 22 años, con un plato de comida y un vaso de leche”.
Esta señora tuvo el deseo de ayudar a ese joven, y por esa actitud recibió una bendición inesperada, un verdadero milagro.
Había una mujer conocida como la Sunamita, ella vivía en una ciudad llamada Sunem, que estaba en el camino entre Samaria y Carmel, un camino que Eliseo el profeta frecuentaba. Ella era una mujer importante, no tenía necesidades económicas, y también tenía un corazón sensible, porque siempre invitaba a comer a su casa al profeta, ella veía en él algo especial, percibía que era un ungido de Dios. Por eso se sentía complacida al recibirlo en su casa. Y un día le pidió al marido que le construyese a Eliseo un lugar para que cuando pasara por allí, no sólo se quedase a comer sino también pudiera descansar cómodamente. Le dijo a su esposo: “pongamos allí la cama, la mesa, la silla y el candelero…”  o sea ella quería que a la habitación no le faltase nada, era detallista. Ante tanta solicitud, Eliseo mandó a su criado que le pregunte en qué podrían bendecirla, le ofreció sus servicios en la corte del rey; pero ella no quiso pedirle nada, solamente respondió que lo pasaba suficientemente bien en medio de su pueblo. Fue una respuesta un tanto orgullosa, ya que ella tenía deseos profundos en su corazón, sin embargo, no se los quiso descubrir al profeta. Esto me hace pensar que cualquiera de nosotros, podemos reconocer en otros siervos la unción, pero jamás nos acercaríamos a que oren por nosotros o a pedirles algo especial. No hay que luchar con las conexiones divinas;  Si estamos en una posición en la cual necesitamos de la asistencia divina, hay que clamar al Señor para que nos envíe a alguien que nos ayude. Podría haber personas en nuestra vida que están dispuestas a traer sanidad y liberación para nosotros. Sin embargo, debemos estar dispuestos a someternos, como lo hizo Saulo (el apóstol Pablo), al ministerio de otras personas.
El criado de Eliseo sabía que la mujer no tenía hijos y que el marido era ya anciano, así que se lo dijo al profeta. Entonces Eliseo la mandó a llamar y le dijo que al año siguiente tendría un hijo. La mujer le contestó: “no te burles de tu sierva” fíjense cómo se contradecía esta mujer, ella podía discernir que Eliseo era un obrador de milagros, porque su fama se conocía por todos lados, pero cuando le tocó a ella mostrar fe, sencillamente “no puede creer en un milagro para ella”.
Quizás te estés identificando con esta mujer, quizás sos de las que oran por todos y tenés  fe para pedir por otros, pero cuando de vos se trata, empezás a dudar… Hoy te desafío a que ores por vos y le pidas a Dios un milagro para tu vida!
 No niegues la realidad, pero no la aceptes como herencia final, hoy estás bien, pero en Dios, mañana estarás mejor, somos como la luz de la aurora, pequeña al comienzo, pero la luz crece hasta que el día es perfecto, hoy estás mal, pero mañana estarás  bendecida.
Así fue que la sunamita al año abrazó a su hijito. Y pudo disfrutar de la dicha de ser mamá. Y el niño creció, sin embargo un día tuvo un fuerte dolor de cabeza, probablemente una insolación y murió en los brazos de su madre. Y ante tan dolorosa situación, ella lo tomó en sus brazos y lo acostó sobre la cama donde dormía Eliseo. Le pidió a su esposo que pusiera a su disposición algunos criados y una de las asnas, pero no le descubrió a su marido nada de lo que estaba pasando. Cuando llegó donde estaba el profeta se echó a sus pies y le dijo: “¿pedí yo hijo a mi señor? ¿No dije yo que no te burlases de mí?, o sea ella en su mente no había cambiado! Seguía pensando que “ella no era digna de un milagro”, habló “como si Dios se hubiera equivocado en haberle dado un hijo”. Luego le pidió a Eliseo que fuera con ella y fue así que el profeta entró a la pieza, cerró la puerta y oró a Dios. Se tendió sobre el niño y el cuerpo del niño entró en calor, hasta que volvió a la vida.
Acá vemos un segundo milagro que sucedió en la vida de esta mujer, fue la segunda oportunidad que tuvo Para Creer en los milagros de Dios… Por supuesto que nadie es tan fuerte como para soportar ciertas situaciones, pero acá hay una gran enseñanza hay que  luchar con el momento, no con la duda. A las circunstancias las tengo que enfrentar, pero a la duda la tengo que sacar de raíz con una promesa de Dios.
Cuando tu mente te dice: “no lo vas a lograr”, vos le decís “esa es la segunda palabra; porque la primera me la dijo Papá: te bendeciré y serás de bendición,”

Cuando te diga: “no lo vas a alcanzar”, esa es la segunda palabra; porque la primera dice: “todo lo que hagas te saldrá bien, y yo no me muevo por la segunda; yo me muevo por lo primero que Dios me habló. Y Dios me dijo que: “todo, todo, todo me saldrá bien.” Y también me dijo que si me dio a Su Hijo, ¡cómo no me dará con él también todas las cosas!

Autora: Silvia Truffa

jueves, 2 de febrero de 2012

El arcángel Miguel ¿Quién es el arcángel Miguel y qué significa?

El arcángel Miguel es el más conocido de los arcángeles. Es también el más invocado, al que más se le reza y al que más personas le piden ayuda. Esto se debe a su papel de guerrero espiritual.

Las cuatro labores del arcángel Miguel

El arcángel Miguel es, ante todo, el enemigo de Satanás. También es el ángel de la muerte ya que se dice que le ofrece a las almas la oportunidad de redimirse antes de morir. Su tercera labor es la de pesar las almas en una balanza perfecta en el día del Juicio Final. Es también el guardián de la Iglesia universal.

El arcángel Miguel en las escrituras

El nombre del arcángel Miguel significa “Quién como Dios”. En las escrituras de las religiones abrahámicas, el arcángel Miguel es conocido como el líder de los ejércitos de ángeles. Es el “Jefe de los Ejércitos de Dios” en las religiones judía, islámica y cristiana. Según 1° Tesalonicenses 4, 16, tocará la trompeta el día del arrebatamiento. Su nombre se menciona tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento de la Biblia.

Atributos del arcángel Miguel

Debido estas referencias religiosas, al arcángel Miguel se le representa con armadura de guerrero o de soldado centurión. La imagen más frecuente lo muestra como el conquistador de Satanás, con el talón sobre la cabeza del ángel caído. Casi siempre lleva una espada o una lanza con que vencer a su enemigo. Puede también llevar una balanza, llaves o cadenas en las manos, y un manto.
Los atributos del arcángel Miguel se refieren a su papel de justiciero, protector de los inocentes y juez de la maldad.

Simbolismo del arcángel Miguel

La imagen del arcángel Miguel se basa literalmente en los versos bíblicos, como el libro de Josué, que lo menciona como "Capitán de los Ejércitos del Señor" (Josué 5:13-15). Sin embargo, tiene también otro nivel de significado que refleja la condición y necesidad humanas. Cada atributo del arcángel Miguel posee un simbolismo esencial para comprender su papel en la vida del ser humano.
  • La imagen de un guerrero representa la defensa contra las fuerzas del mal y la oscuridad que asechan al ser humano, como la ignorancia, la inconciencia y la esclavitud a los apegos materiales y emocionales.

  • Su título "Príncipe de la Luz" representa la iluminación del camino del ser humano para liberarlo de la oscuridad del miedo.

  • Su coraza significa la fuerza de voluntad para enfrentarse a los desafíos de la vida. Representa también la fe y la seguridad en el bien.

  • El casco significa invisibilidad, invulnerabilidad y potencia. Protege los pensamientos de la negatividad.

  • El escudo representa el universo. Es la protección que le dice a su adversario que no puede vencer al amor.

  • La espada representa la luz que da la fuerza espiritual. Con esta fuerza se establecen la paz y la justicia divinas. También la espada significa el arma de la verdad. Con ella se rompe el velo que crea la ignorancia.

  • La balanza significa la justicia, el equilibrio y el orden. En la balanza cuelgan las acciones buenas y malas, equilibradas por el amor y la bondad que redimen el alma humana.

  • Cuando lleva llaves, éstas representan el poder para abrir la puerta de los cielos a las almas que por medio de sus acciones, pensamientos y sentimientos se han ganado la entrada.

  • Las cadenas representan su poder para romper las ataduras que esclavizan al ser humano mediante los vicios y apegos.

  • El manto representa protección y el poder de habitar el espacio donde conviven los seres positivos y los negativos. Con él protege a los seres humanos de las vibraciones negativas de los seres malignos.
Tanto a nivel literal como simbólico, el arcángel Miguel representa la justicia y la lucha por el bien. Su papel en las escrituras bíblicas lo destaca como el capitán de los ejércitos de Dios, que son las fuerzas del bien en el universo. Su significado implica protección, seguridad, poder, superación de obstáculos y la destrucción del miedo y la duda. Por eso, el arcángel Miguel inspira al ser humano a vestirse con los símbolos de su armadura.

sábado, 28 de enero de 2012

UNA ORACION MUY PODEROSA


“En el momento de la prueba, debajo de ti encuentro mi refugio, glorioso San Miguel e invoco tu ayuda… (Intención). Con tu poderosa intercesión presenta a Dios mi súplica y obtenme la Gracia necesaria para la salvación de mi alma. Defiéndeme de todo mal y guíame por el camino del amor y de la paz. San Miguel: ilumíname. San Miguel: protégeme. San Miguel: defiéndeme. Amén. Gloria al Padre… (tres veces)”

miércoles, 25 de enero de 2012

ORACIÓN A SAN MIGUEL ARCANGEL

ORACION A SAN MIGUEL ARCANGEL.
(NOMBRE QUE SIGNIFICA "QUIEN ES COMO DIOS")

¡Oh, glorioso Arcàngel San Miguel, prìncipe y caudillo de los ejèrcitos celestiales, guardiàn de la Iglesia y defensor de las almas, terror y espanto de los infernales espìritus!
Humildemente te rogamos que nos ampare tu favor, tu fortaleza nos defienda y tu virtud nos esfuerce entodos los dìas de nuestra vida y especialmente en el trance de la muerte, para que, defendidos por tu poder del infernal dragòn y de todas sus acechanzas, cuando salgamos de este mundo seamos presentados a tì libres de toda culpa, ante la Divina Majestad.
¡Oh, glorioso prìncipe San Miguel!, auèrdate de rogar por nosotros al Hijo de Dios, ahora y siempre. Para que seamos dignos de sus promesas.
Amèn.

ORACIONES A MIGUEL ARCANGEL (1)


Migual Arcangel
ORACION
 
Amantísimo Miguel, Señor de la Espada, tú que custodias nuestros corazones, aparta de nosotros todo el mal, corta nuestros apegos incoherentes, de tal forma que estando limpios y libres de nuestra pequeña mente podamos percibir el Amor Inmenso de la Gran Mente Infinita de Dios y podamos así alinear nuestra pequeña voluntad con la Voluntad de Dios para vivir sumergidos en Él.
Glorioso Príncipe Miguel otórganos el valor y el coraje para cumplir y hacer cumplir la Ley del Amado. Que así sea.
 
ORACION
 
Amado Miguel, Príncipe de la Luz, desde tu espacio al lado del Creador, materializa en tu Espada Luminosa  la Fuerza del Amor como fundamento a las acciones justas. Que la Liberación, la Gracia, la Verdad y la Gloria estén con nosotros Amen.
 
DECRETO
(Oración especial para invocar la ayuda y la protección del Arcángel San Miguel)

Debe repetirse tres veces como mínimo, y luego en múltiplos de tres.

SAN MIGUEL ADELANTE ¡ SAN MIGUEL ATRÁS ¡
SAN MIGUEL A MI DERECHA ¡ SAN MIGUEL A MI IZQUIERDA ¡
SAN MIGUEL ABAJO ¡ SAN MIGUEL ARRIBA ¡
SAN MIGUEL DENTRO DE MI.
AMADO MIGUEL , VEN A MI EN UNA ESFERA PROTECTORA DE LUZ
AQUÍ Y AHORA!


FIAT:
(Oración o jaculatoria para repetir rápidamente cuando le queremos invocar.)

MIGUEL ARCANGEL, AYÚDAME, AYÚDAME, AYÚDAME ¡
AMADO MIGUEL, PROTÉGEME, PROTÉGEME, PROTÉGEME ¡
 
Miguel oracionORACION
A MIGUEL ARCANGEL
Ángel De Luz que custodias las Puertas Sagradas del cielo, que pesas con tu balanza la Justicia, que partes con tu espada las tinieblas, préstame los poderes que tu tienes para  defenderme en la vida, de los espíritus o invisibles que mal quieran contra mi, contra mi casa o contra mis seres queridos. Amén.
 
 
ORACION
 
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha. Sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio. Que Dios manifieste sobre él Su Poder, es nuestra humilde súplica. Y tú, oh! Príncipe de la Milicia Celestial, con el Poder que Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás, y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas.
Amén.
 
 
mikhaelORACION
PARA COMENZAR EL DIA
Amado Miguel Arcángel, mi buen protector, al amanecer preséntame ante mis ojos todas las ocasiones para obrar el bien, que el nuevo día me depara y no permitas que las menosprecie. Despierta mi actividad espiritual y dirígela hacia aquellos a quienes pueda colaborar. Que mi voluntad secundada por tu gracia, produzca todos los días obras dignas de la eterna felicidad .
Así sea y será
Repite la afirmación tres o más veces.
 
ORACION

Amado Arcángel Miguel ¡TE AMO, TE BENDIGO Y TE DOY GRACIAS POR TU GRAN SERVICIO HACIA MI Y HACIA TODA LA HUMANIDAD DE TANTOS SIGLOS!
Envía Tus Ángeles de Protección para que me envuelvan a mí y a mis seres queridos, así como a todos los seres constructivos que hay sobre la Tierra. Libéranos de los pensamientos y sentimientos que no se ajustan al Concepto Inmaculado de Dios para nosotros. Te doy gracias.
Amén.
 
 
ORACION
 
Contra lo negativo
Yo te invoco, Amado Miguel, para que alejes de mi casa toda vibración negativa y apartes de mi, toda tentación maligna. Protégeme Miguel, de toda violencia exterior de todo abuso de poder, a mi y a los míos. Yo te agradezco Miguel, ¡Ángel Custodio!

domingo, 22 de enero de 2012

NOVENA A SAN MIGUEL ARCANGEL

DÍA PRIMERO
ORACIÓN (del día)

Dios y Señor de los ángeles, a quienes encomiendas la guarda de los hombres: ofrezco los merecimientos de estos soberanos espíritus y los del Príncipe de los ángeles, San Miguel, que por sí, y por medio de sus ministros, guarda la naturaleza humana, que me guardes de todo pecado, me concedas una pureza angélica y otorgues lo que pido en esta Novena, a mayor honra y gloria vuestra.

Aquí rezará nueve veces el Padre Nuestro y Ave María, en honra de los nueve coros de los Ángeles, y de su príncipe San Miguel; después la oración siguiente.
ORACIÓN
Gloriosísimo Príncipe de la Corte del Cielo. Excelentísimo Arcángel San Miguel, gran primer Ministro de Dios, amigo de Jesucristo, y muy favorecido de su Santísima Madre, defensor de la Iglesia y abogado de los hombres: pues tanto favorecéis a vuestros devotos, haced que yo os sepa amar y servir, y alcanzadme del Señor lo que deseo y pido en esta Novena, a mayor honra y gloria suya y provecho de mi alma.
Aquí, con la mayor confianza y devoción que se pudiere, pedirá cada uno al santo Arcángel la gracia o favor que desee alcanzar en la novena.
ORACIÓN
Omnipotente y sempiterno Dios; que por Tu suma clemencia nombraste, para la salud de los hombres, al gloriosísimo San Miguel Arcángel Príncipe de tu Iglesia concédenos, que por su intercesión y eficaz auxilio merezcamos ahora ser defendidos de todos nuestros enemigos, en la hora de nuestra muerte seamos libres, y presentados benignamente ante el trono de tu Majestad excelsa. Amén.
DÍA SEGUNDO
Este día, como todos los demás siguientes de la Novena, se ha de hacer y decir lo mismo que en el primero, variando sólo la oración del coro angélico, que le corresponde a cada día.

Dios y Señor de los Arcángeles, a quien encomiendas los negocios gravísimos de vuestra gloria; por tales merecimientos gravísimos de vuestra gloria: ofrezco los merecimientos de estos nobilísimos espíritus y los de San Miguel Arcángel, que defendió vuestra honra y gloria contra Lucifer y sus ángeles, para que yo busque en todas las cosas vuestra mayor honra y gloria y me des lo que pido en esta novena. Amen.

DÍA TERCERO
Dios y Señor de los Principados a quienes encomendáis la guarda de los reinos, ofrezco los merecimientos de estos excelentísimos espíritus y los del príncipe de la Milicia Celestial, San Miguel, guarda mayor de todos los reinos cristianos, para que guardes mis sentimientos y potencias de todo desorden y desobediencia a vuestras leyes divinas y me concedas lo que pido en esta novena, a mayor honra y gloria. Amén.

DÍA CUARTO
Dios y Señor de las Potestades, quienes tienen especial poder para refrenar los demonios; ofrezco los merecimientos de estos poderosísimos espíritus y los de vuestro siervo, San Miguel Arcángel, que alcanzó sobre los demonios la mayor victoria y con la misma facilidad pelea continuamente contra ellos, en favor de los hombres, para que me defiendes de todas las tentaciones del mundo, del demonio y de la carne y me des lo que pido en esta novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.

DÍA QUINTO
Dios y Señor de las Virtudes, por las cuales haces milagros propios de vuestro soberano poder, gobernando la naturaleza, para que os sirva a vuestra gloria: ofrezco los merecimientos de estos prodigiosos espíritus y los de San Miguel, principal instrumento de todas las maravillas que se hacen en el mundo, para que me concedas, que vencidas las malas inclinaciones de mi corrompida naturaleza, conserve y aumente vuestra gracia y consiga lo que pido en esta novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.
DÍA SEXTO
Dios y Señor de las Dominaciones, las que presiden a los coros inferiores y son ministros de vuestra providencia, os ofrezco los merecimientos de estos eminentísimos espíritus y los de vuestro primer ministro San Miguel, para que me concedas perfecto señorío sobre mis pasiones y perfecta obediencia a todos mis superiores y la gracia que pido en esta novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.

DÍA SÉPTIMO
Dios y Señor de los Tronos, en quienes descansas, como en el trono de vuestra gloria y os sientas como en tribunal de justicia: ofrezco los merecimientos de estos altísimos espíritus y los de San Miguel Arcángel, trono de vuestra grandeza y ministro supremo de justicia, para que concedas, que yo me juzgue a mí mismo con rigor, para ser después juzgado con piedad y consiga lo que pido en esta novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.

DÍA OCTAVO
Dios y Señor de los Querubines que están adornados de perfectísimas sabidurías: ofrezco los merecimientos de estos sapientísimos espíritus y los de San Miguel, príncipe de los sabios del cielo, por quien enseñas a vuestra Iglesia las verdades que necesita saber para que me enseñe a temerte y amarte, que es la mayor sabiduría y que me concedas lo que pido en esta novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.

DÍA NOVENO
Dios y Señor de los Serafines que se abrazan a vuestro amor: ofrezco los merecimientos de estos ardentísimos espíritus y los de vuestro amado y amante San Miguel, para que yo os ame, único Dios y Señor mío, sobre todas las cosas, con toda el alma, con todo el corazón y con todas las fuerzas; y para que me concedas lo que pido en esta novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.
ORACIÓN
¡Oh soberano Arcángel! ¡Oh excelente príncipe de la corte del cielo! ¡Quién no os será muy devoto desde hoy, si así favorecéis a vuestros devotos? ¡Quién no os servirá con mucho cuidado, si de esta manera pagas los servicios que os hacen? Mas para que yo os ame, basta saber el amor que me tienes al que no puedo corresponder, con igual amor. Pero ya que con obras no puedo responder a tantas mercedes, recibe mis palabras y afectos. Gracias te doy, ¡oh excelso y sublime espíritu!, porque defendisteis la honra y gloria de mi Señor Jesucristo y por todos los servicios que en toda la vida le hicisteis a Él y a su Santísima Madre.
Gracias os doy por el ángel que has destinado para mi guarda y por los otros beneficios generales y particulares que por vos o por medio de vuestros ángeles me has hecho, los cuales no conozco bastante en esta vida, ni los puedo dignamente agradecer y por eso pido y suplico al ángel de mi guarda, que en mi nombre te los agradezca y juntamente los que has hecho a toda la naturaleza humana; y principalmente a la Santa Iglesia, de que yo soy miembro. Yo me gozo de todos los privilegios, gracias, prerrogativas, dignidades y dones naturales y sobrenaturales con que el Señor te ha honrado y enriquecido y doy al Señor eternas gracias por ellos, porque así quiso exaltarte y hacerte su privado y favorecido entre todos los ángeles.
Defiéndeme, ¡oh valerosísimo capitán de los ejércitos de Dios! Envía en mi socorro vuestros soldados, para que me defiendan de los demonios y no me rindan a sus combates y tentaciones. Manda vuestros ángeles que me guíen para no andar errado; que me alumbren para que no camine ciego y que pongan sus manos para que no tropiecen mis pies en el camino peligroso, de esta vida. Asistid con vuestros ángeles, a mi muerte y alcanzadme del Señor contrición verdadera de mis culpas, para que presentada por vuestras manos ante el trono de la Santísima Trinidad, entra en posesión de la gloria, donde alabe al Señor para siempre dar perpetuas gracias de haber conseguido con vuestra intercesión la bienaventuranza. Amén.
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